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Abengoa, del éxito al abismo

  • Foto del escritor: Carlos Palomo
    Carlos Palomo
  • 25 feb 2021
  • 4 Min. de lectura

Historia de la quiebra de Abengoa, una de las empresas más importantes del sector de la energía.


De tocar el éxito con las manos y convertirse en una de las empresas de infraestructuras y energías renovables con mayor repercusión a nivel mundial a verse sumergida en un agujero negro con nombre de “quiebra” y “concurso de acreedores”. Indudablemente, este es el caso de Abengoa, el gigante empresarial fundado en 1941 que está presente en más de 70 países con una plantilla que supera los 3.000 empleados en España y 15.000 a nivel internacional.



A pesar de haber cerrado numerosos contratos millonarios, desde hace años arrastra una situación límite donde ha sufrido dos rescates y ha acumulado una deuda de 6.000 millones de euros, la que sería la segunda quiebra más voluminosa de la historia financiera de España. Este cúmulo de factores ha impulsado al Consejo de Administración de Abengoa a realizar la petición para aprobar su concurso de acreedores tras conocer la negativa de los bancos y entidades acreedoras a prorrogar el plazo de cierre que llevaría a cabo el acuerdo de reestructuración.


Debemos tener en cuenta que en el ejercicio 2019, Abengoa registró unas pérdidas por valor de 541 millones de euros. Aunque esta cifra mejoró en comparación al 2018 (1.500 millones de euros en pérdidas), no hay que olvidar que mantiene un déficit, entendiendo por déficit, cuando los gastos superan a los ingresos, (gastos > ingresos) de 4.700 millones de euros.


Esta deuda que Abengoa trae consigo, es fruto de la unión de varios factores: en primer lugar, la empresa no supo realizar un plan de control de riesgos detallado que le permitiera manejar las situaciones a las que estuviera expuesta; por otro lado, hay que tener en cuenta que las energías renovables suponen un desembolso inicial importante y su retorno es a largo plazo. A esto también hay que añadir que este tipo de empresas son propensas a acudir, por necesidad, a la financiación externa, la cual es muy dependiente de la confianza, que si por alguna razón se rompe, el conjunto del modelo de negocio se desploma. Esto fue lo que ocurrió entre Abengoa y Gestamp (junto con otras muchas más empresas), la cual se echó atrás en los últimos puntos de la negociación y propició la ausencia de 350 millones de euros como inyección de capital.


Podríamos hacer un símil con el gigante de pies de barro, ya que Abengoa tenía proyectos basados en precios dependientes de la oscilación del mercado, mantenía una rentabilidad ajustada basada en ayudas públicas y un apalancamiento desmesurado, lo que provocó que la empresa del sector más valorada y estructurada no tuviera unos cimientos tan afianzados. Estas circunstancias incitaron que en un año el modelo de negocio central de Abengoa no tuviera la suficiente potencia financiera para sufragar las abultadas inversiones que tenían previstas realizar en el sector de las energías limpias, llevando a la empresa a la situación actual.


En las siguientes líneas se muestran las fechas más importantes de la trayectoria empresarial que ha llevado a cabo Abengoa desde su salida a bolsa en 2008 hasta la actualidad, ya que facilitará al lector a comprender la situación y el historial de la empresa de energías renovables.


  • 2 de enero de 2008: Comienza a cotizar en el Ibex - 35 (principal índice bursátil español). Sale en 2013 pero vuelve a entrar en 2014 hasta su salida definitiva el 27 de noviembre de 2015.

  • 24 de noviembre de 2015: Abengoa solicita el preconcurso de acreedores. En sus estados financieros se reconocía un pasivo de 27.000 millones de euros y sus acciones se desplomaron un 70% en bolsa.

  • Octubre de 2018: Abengoa vuelve a presentar otro plan de rescate del cual espera obtener liquidez y refinanciar su deuda neta, con valor de 3.000 millones de euros.

  • Mayo 2020: La empresa anuncia su tercer rescate en un lustro con un patrimonio neto de -388 millones de euros.

  • 6 de agosto de 2020: El grupo alcanza un acuerdo para que Abengoa Abenewco 1 (filial de la matriz Abengoa S.A) suscribiera un préstamo a cinco años por valor de 230 millones de euros.

  • 19 de febrero de 2021: Fecha límite para cerrar el acuerdo de la operación, al no obtenerse un consentimiento de aplazamiento de la deuda, la operación de financiación no es ejecutada.

  • 22 de febrero de 2021: El Consejo de Administración solicita el concurso de acreedores.



El pasado 6 de agosto, Abengoa mantuvo un acuerdo en el cual una de sus filiales, Abengoa Abenewco 1, obtuviera un préstamo a cinco años por valor de 230 millones de euros, y para ello contó con la garantía de la ICO. A este préstamo cabe añadir una línea de créditos revolving (tipo de préstamo flexible que no tiene número de cuotas fijas, sino que puedes distribuir estas dentro de unos parámetros establecidos) por importe de 126 millones de euros, ampliable hasta 300 millones de euros y una aportación de 20 millones de euros por parte de la Junta de Andalucía.


Según el consejo de administración de Abengoa, conformado por Juan Pablo López - Bravo y Margarida de la Riva Smith, advirtió que demorar la ejecución de la refinanciación supondría la liquidación del grupo, asumiendo la pérdida de miles de empleos y la extinción total de valor para sus accionistas.


Finalmente, Abengoa no ha logrado afianzar el acuerdo de reestructuración que suponía una inyección de 400 millones de euros en liquidez, y en consecuencia, ha tenido lugar la solicitud para aprobar la entrada en concurso de acreedores de manera voluntaria de la entidad Abengoa S.A y, por ende, la del resto de filiales, pudiendo suponer el fin total y la quiebra de esta entidad. Digamos que, después de ver toda su trayectoria..., Abengoa es la crónica de una quiebra anunciada.



Referencias bibliográficas:








 
 
 

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